lunes, 27 de diciembre de 2010

La Correcta Difusión de la Cabalá

Si queremos inculcar buenos cambios en el mundo, no a través de la legislación o por la fuerza, sino de manera realista, entonces estos cambios deben generarse en la conciencia de cada individuo. Es necesario llamar la atención del público en cuanto a que la sabiduría de la Cabalá habla sobre la persona y su transformación a través de la elección personal y por métodos realistas.
Estamos expandiendo los grupos y la difusión de la Cabalá, pero la clave del éxito reposa en la mutua conexión interior. Nosotros representamos una cierta parte de la humanidadque está conectada con todas las otras partes. Por lo tanto, la unidad que logremos entre nosotros se esparcirá como la luz, a través de los canales de comunicación sin que nos demos cuenta ni nosotros ni los demás.
Entonces, la gente sentirá de manera fácil y natural que la fuerza de la unidad vive dentro de nosotros. Esto es lo que será la correcta difusión de la Cabalá.
(26017 – De la 1º parte de la lección diarias de Cabalá del 5 de Noviembre 2010, “El asunto de la Shejina”)

Los hijos corrigen a los padres

Pregunta: ¿Por qué está escrito en la parte 8, ítem 29 del Talmud Eser Sefirot que los inferiores corrigen al Superior? ¿Qué significa esto? 
Respuesta: Los inferiores (el Mundo de Atzilut) corrigen al Superior (el Mundo de Nekudim). Esto es debido a que el Mundo de Nekudimse rompió, en lugar de alcanzar la corrección completa. 
Es necesario revelar la inclinación al mal, el ego, como está escrito, “creé la inclinación al mal y la Torá para su corrección”. Pero el mal no fue revelado en el Mundo de Nekudim y por consiguiente, este se revela durante la ruptura. Entonces después se hace posible construir el Mundo de Atzilut, “la Torá para su corrección”. 
Todo el Mundo de Atzilut y toda su herramienta es Atik. Arij Anpin, Aba ve Ima, Zeir Anpin en relación con Nukva del Mundo de Atzilut son llamados el sistema de la “Torá”que trae la Luz que devuelve las almas ascendiendo dentro de Maljut a la fuente del bien. Por lo tanto, después de la ruptura del Mundo de Nekudim, los inferiores corrigen al Superior. 
Del mismo modo, en nuestras almas, las cuales están fragmentadas desde la ruptura del alma común Adam HaRishon, nosotros también corregimos el cuerpo roto del Adam.Nosotros somos las partes sobrevivientes del sistema y tenemos que corregirlo. Adam HaRishon, el Superior en relación a nosotros, se rompió, y nosotros los inferiores, lo corregimos. 
Sucede lo mismo en nuestro mundo. La siguiente generación tiene que corregir los errores hechos por la generación anterior. Los hijos corrigen lo que los padres hicieron, primero con la ayuda de los padres, y más tarde ascienden por encima de ellos y toman todo lo que los padres dejaron atrás sin corregir con el fin de continuar la corrección
En otras palabras, los hijos corrigen a los padres, es decir que ellos corrigen lo que los padres revelaron. 
Lo mismo ocurre en el Mundo de Atzilut: por un lado los inferiores corrigen al Superior, pero por otra parte el Superior provee los instrumentos para corregirse a Sí mismo. 
(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/21/10, Talmud Eser Sefirot) 

Un medicamento amargo en vez de una mentira dulce

La Luz siempre me hace sentir la desconexión entre ella y los deseos. Siempre me hace sentir una sensación mala, y no puede darme nada bueno. La Luz siempre me hace sentir, primeramente, el reconocimiento del mal, la verdad. Cuanto más puedo sobrepasar por encima de la sensación de “amargo – dulce” al examinar la dualidad de “verdad – mentira”, para averiguar la verdad en oposición al gusto amargo, más influye sobre mí la Luz.
Pero, ¿de dónde sacaré yo esta fuerza para aferrarme de esta forma a la verdad, aun cuando me siento mal? Esta fuerza adicional la recibo únicamente del entorno. De esto deriva que no hay para qué elevar la voz clamando a la Luz. La Luz obra sobre nosotros solamente según la medida de nuestra disposición. Ella puede esperar mil años hasta que estemos listos por medio de un desarrollo lento y gradual, o puede aumentar su influencia súbitamente en cualquier momento si estamos preparados.
De su parte no hay retrasos. El retraso depende únicamente de la medida de mi disposición a tolerar la desconexión entre los Kelim (vasijas) y las Luces y estar por “encima de la razón”, por encima de los sufrimientos físicos, estar dispuesto a encontrarme en esto incluso cuando la sensación es amarga. Porque realmente es amargo no usar los Kelim de Cabalá (vasijas de recepción), el deseo para mí mismo, y permanecer en la intención de otorgamiento.
Por lo tanto, no tenemos otro medio para acelerar el desarrollo fuera de la unión con el entorno. Y la unión con el entorno también es muy enfermiza. No puedo superarme. Puedo invocar a los amigos para que se junten miles de veces, y estas serán apenas palabras. A continuación me toparé con mi pared interior, y fuera de las palabras no puedo hacer nada.
Pero si nosotros intentamos, de todas maneras, hacerlo juntos, entonces cada uno recibe impresión de los demás y llega al punto de la verdad, descubre que no puede hacerlo, pero precisamente esa pared es la que debe traspasar. Así es que lo demanda laLuz que reforma.
(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/21/10, Talmud Eser Sefirot)

Cuando el mal se descubre

Pregunta: ¿Cuándo se convierte el mal en un obstáculo en el camino de una persona?
Respuesta: Esto ocurre cuando una persona lo identifica como “inclinación al mal“. Al principio, yo no considero que mi egoísmo sea malo. Por el contrario, le sirvo tanto como puedo. Me ayuda y proporciona las sensaciones de la vida. Sin él, dejo de existir.
Si una persona pierde el apetito a causa de alguna enfermedad, lo urgimos a comer un poco. Si una persona pierde el deseo sexual, trata de curarse usando diversos remedios. Nadie puede sobrevivir sin los placeres, uno tiene que recibir placer.
Comida, sexo, familia, riqueza, respeto y conocimiento constituyen toda mi vida, y quiero tener un buen mordisco de todo. Si pierdo el deseo de recibir placer, me desespero y casi siento que me estoy muriendo.
Por esta razón, cuando es el momento para una persona trascienda este mundo, el placer le es quitado. Él siente que no tiene nada por qué vivir. Simplemente no puede disfrutar de los deseos que están a su disposición. ¿Dónde puede encontrar llenado?
Al mismo tiempo, se le da una chispa de deseo espiritual mucho mayor, que por sí mismo lo dirige a la sabiduría de la Cabalá, un remedio que lo habilita para alcanzar un nuevo tipo de placer. Una persona es siendo llevada a un grupo, y al principio, espera placeres egoístas mucho más fuertes. “Dame ángeles, revela mundos espirituales, tráeme al Creador en una bandeja, y así sucesivamente”.
Como Baal HaSulam escribe en la Introducción al Libro del Zohar, antes que una persona alcance a un estado llamado trece años de edad, él está dispuesto a “tragarse” todo el mundo material. Después de alcanzar el grado de “trece años de edad”, cambia hacia los placeres del mundo por venir.
Esto es natural puesto que no podemos entrar en la espiritualidad sin el deseo de madurez plena que está dispuesto a consumir y presidir todo lo que hay. Exijo que el Creador me sirva, y me digo: “¿Por qué Él creó este mundo como es?” “¿Por qué no me llena adecuadamente?” Más tarde, la persona comienza a darse cuenta de lo contrario que es él al Creador. Se trata de un inmenso deseo egoísta que lo trae a esta comprensión.
Lo mismo sucede en este mundo: Un ladronzuelo no se considera un criminal. Nosotros, también, pensamos en nosotros mismos como “inocentes”. Sin embargo, al igual que Faraón, un maduro reincidente real, admite antes de robar a alguien, “Sí, el Creador es justo, pero nosotros somos pecadores”.
Por lo tanto, antes que el deseo se manifieste en toda su extensión, una persona no tiene manera de darse cuenta de que es “malo”. No es fácil comprender que es el Creador quien hizo la inclinación al mal.
¿Cuántas personas en el mundo pueden admitir que son “malos”? Por el contrario, todos ellos piensan que son “justos”, incluso “santos”. Se necesita mucho trabajo y esfuerzo y mucha Luz desde Arriba para hacer que un ego revelado manifieste su maldad.
Es importante que divulguemos nuestra maldad sólo en relación con el Creador, en vez hacerlo a otras personas. Soy malo solamente en comparación con el Creador, el atributo de otorgamiento. Me imagino que el deseo de recibir placer, el afán de recibir en lugar de dar, el odio hacia los demás, el deseo de aprovecharme de ellos, es, de hecho, lo que llamamos “la inclinación al mal”.
(30034 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/17/10, “El Creador creó la inclinación al mal, y Él creó la Torá como una especia”)

¡Viviremos!

Pregunta: No está claro, ¿Cómo puedo disfrutar del otorgamiento y dar, cuando yo mí mismo no tengo nada?
Respuesta: No estamos hablando de otorgar algo material, es decir los niveles de deseo inanimado, vegetativo y animado (aunque también es importante, si se hace correctamente). En primer lugar, con el fin de otorgar debemos corregir nuestro deseo e intención para que estén dirigidos a esta forma.
Otorgamiento no significa que voy a empezar a llenarte con todo tipo de placeres que no necesitas. Para otorgar, tengo que primero desarrollarme a tal grado que empiece a sentir tu deseo como mío.
Tu deseo está cerca a mí, y tengo que tomarlo para mí como si fuera mi propio deseo. Entonces, empiezo a llenar tu deseo como si fuera mío, de este modo se hace mío. Esto es todo lo  que trata la sabiduría de la Cabalá (en hebreo significa “la sabiduría de la recepción”). ¡Observa aquí un juego sofisticado!
Primero, pensé que era el deseo de alguien más. Después, pasé por encima de este “la barrera psicológica” (Majsom), conecté este deseo hacia mí, y ahora siento tu deseo como mío. Tú llegaste a ser más importante para mí que yo mismo, como un bebé para su madre, quien mira en él el propósito de su vida y está dispuesta a otorgarle sin fin, pensando solamente en su bebé.
De la misma manera, yo me conecto a ti; tus deseos llegan a ser más importantes para mí que yo mismo, y todo lo que hago es ¡trabajar para tu beneficio! Quiere decir que me relaciono contigo en completo otorgamiento. Y ya que tu deseo se hace mío, yo siento placer en este. Es decir que soy yo quien siente placer al llenarlo.
De esta manera, gradualmente vuelvo a conectar todas las almas hacia mí. Después de todo, ellas solían ser parte de mi “yo”. Pero de repente fui cortado de estas partes, y en su lugar, mi mente fue implantada con algún “microchip” que me hace odiar las partes de mi propia alma. Y empiezo a despreciarlas y a odiarlas en lugar de amarlas.
Ahora, necesito elevarme por encima de esta confusión y sobreponerme a este rechazo psicológico. Y tan pronto como empiece a tratarlas como mis propias partes auténticas e integrales, que son inseparables en su conexión conmigo, les otorgaré y disfrutaré haciéndolo.
Yo hice este trabajo, corregirme a mí mismo, y ahora me siento satisfecho. No se espera que hagamos nada sino sólo sobrepasar esta barrera y repulsión psicológica para que el amor reemplace al odio. Entonces, realmente disfrutaremos nosotros mismos.
Sentirás que estas partes específicas, que por ahora te son extrañas, son el fundamento de la raíz de tu alma. Particularmente revelarás al Creador en ellas. Y la parte del grado inanimado, vegetativo y animado, que previamente pensaste que eran tú mismo y tu mundo, no tienen nada que ver contigo. Este es el nivel más bajo en relación contigo.  ¿A quién le importa si estas viven o mueren? Y en efecto ellas mueren, y a ti ¡se te deja vivir con tu alma!
Por lo tanto, antes de dejar este mundo material, sería mejor alcanzar por lo menos el primer nivel del alma. Entonces, no lamentarás partir con  este cuerpo.
(30052 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/17/10, “La Libertad”)

El elusivo componente clave

Evaluamos todo solamente según la medida en la cual nos produce llenado, y hay dos tipos de llenado: para nuestro propio bien o para el bien del otorgamiento. Si deseo complacerme, no puedo recibir más que nuestro mundo material.
Tengo una vasija enorme (deseo), pero todo lo que soy capaz de recibir en esta es una parte diminuta llamada “este mundo”.E incluso aquello que soy capaz de recibir está constituido por placeres temporales que entran en mí e inmediatamente se retiran. Y esta es mi vida entera.
Así, en el transcurso de la historia, continué buscando placer a un nivel cada vez mayor: inanimado, vegetativo, y animado. Pero al final, sentí incluso un vacío mayor: Al principio, mi deseo era pequeño y gradualmente creció más y más, hasta que llegó a su límite: el siglo veintiuno.
No hay llenados egoístas más grandes en este punto porque he llegado al límite al grado en que consumo, absorbo. Entonces, pregunto: “¿Qué he logrado en toda mi historia, en miles de mis encarnaciones (Gilgulim)? ¿Cuál es el propósito de mi existencia en este mundo durante miles de años?” Las impresiones de información (Reshimot) acerca de las jornadas vividas han sido conservadas en mí, y, por lo tanto, exijo una respuesta.
Y en este punto, un gen de información especial (Reshimo) se despliega en mí, por medio del cual súbitamente comienzo a experimentar mi parte externa de la voluntad de recibir (deseo) que tira de mí hacia adelante, hacia un desarrollo mayor. Pero primero, me aproximo a este nuevo deseo externo a la manera antigua y reviso cómo puedo recibir en ello, absorber algo. No entiendo que se necesita un enfoque totalmente diferente, y el placer debe venir no de recibir, sino de dar.
Me toma tiempo ajustarme a este nuevo pensamiento, comenzar a comprenderlo, y transitar hacia el exterior desde el interior. Esto es a lo que nos referimos como tiempo de preparación, cuando gradualmente llego a entender que el placer está en el otorgamiento, no en la recepción.
Baal HaSulam se refiere a esto como la “barrera” sicológica (Majsom). Debo estar de acuerdo en que el acto de conexión mutua y otorgamiento, un pensamiento acerca de alguien más puede traer placer. Comenzamos a hacer tales ejercicios en el grupo, absorbiendo gradualmente la naturaleza exaltada del otorgamiento.
Si permanecemos en esto solos, repetiremos la experiencia comunista de Rusia. Pero tenemos un componente más, “la Luz que Reforma”, y esta nos afecta constantemente en la medida de nuestro esfuerzo ¡Es esta Luz la que reforma nuestra naturaleza! comienzo de pronto a valorar el otorgamiento y a sentir placer en ello.
Esto es llamado un milagro. De pronto descubro que hay placeres infinitos ocultos en el otorgamiento, ¡Y que la habilidad de otorgar es ilimitada! Pero el componente más importante y confuso para nosotros es la Luz que Reforma. Por el momento, esta aun nos elude.
(30055 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 12/17/10, “La Libertad”)

El paso hacia la tercera dimensión

Las industrias fílmicas y de televisión están transitando hacia la imagen en 3D. Así nosotros, también, tenemos que despedirnos de la percepción superficial de dos dimensiones y llegar a ver la profundidad de la espiritualidad en nuestra realidad.
En mi percepción, hay tres dimensiones: largo, alto, y ancho. Esta es mi pantalla. Sobre esta pantalla tridimensional, veo personas, animales, edificios, el sol, y el mundo entero que me rodea.
Experimento todo esto en mi voluntad de recibir (deseo). Aun así, esto me muestra una imagen del mundo no sobre una superficie plana, sino en tres dimensiones, dentro de mí. Ya que aparte de esta imagen no existe ninguna otra, la experimento como la verdadera y la única existente.
Esta imagen fue reunida durante la ruptura de las almas (Kelim, vasijas) cuando mis partes se aislaron de mí: mi “yo” el cual es GE (Galgalta ve Eynaim) y, fuera de este, miAHP (Awzen, Hotem, Peh) el cual no experimento como mío.
Ahora, finalmente, en lugar de manifestaciones de mi AHP, comienzo a trabajar con elgrupo e interactuar con los amigos. Ellos gravitan hacia mí, y yo hacia ellos.
Estamos tratando de trabajar juntos como si estuviéramos en Arvut (responsabilidad o garantía mutua), y esta práctica me ayuda a entender que el grupo así como todo lo demás, en realidad son míos. Al modificar mi actitud hacia la realidad “externa”, descubro que se vuelve más cercana a mí y “se derrama” de afuera hacia adentro.
Así, el grupo es una especie de laboratorio donde intentamos corregir dentro de nosotros los deseos corruptos (Kelim) de manera que nos regresen la profundidad de nuestra realidad que perdimos.
(26020 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/5/10, “El asunto de la Shejina”)